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un paseo por buitrago
Un paseo por Buitrago
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Recinto
Amurallado. Es el conjunto fortificado más
singular y mejor conservado de la Comunidad de Madrid.
Construido en distintas fases o ampliaciones es de origen
musulmán o de los primeros tiempos de la “Reconquista”.
Consta de tres entradas, una de ellas en recodo bajo una
gran torre, y cobijado por un arco ojival y otro doblado en
herradura. El lienzo meridional, el más expugnable, cuenta
con un total de 14 torres, 3 de ellas prácticamente
arrasadas. Y también conserva la coracha y una parte de
barbacana.
Castillo o
Alcázar. Situado en el extremo sureste del
recinto amurallado. Construido entre los siglos XIV y XV. Es
de arquitectura mudéjar, realizada en ladrillo y
mampostería. Tiene forma casi cuadrada y está fortificado
por 7 torres, todas con una estructura diferente, siendo una
de ellas de planta pentagonal. En las torres se aprecian
vanos rematados por arcos de medio punto, por aproximación
de hiladas y en herradura. Fue residencia del Marqués de
Santillana y su familia, los futuros Duques del Infantado.
En él residió la reina Juana de Portugal y su hija Juana la
Beltraneja. También ha acogido a los reyes invitados por la
familia Mendoza (Juan II, Felipe III...).
Iglesia de Sta.
María. Se acabó de construir a principios del
siglo XIV. Su antigua estructura gótica ha sido transformada
en neomudéjar tras la restauración realizada en los años 80.
Actualmente cuenta con un artesonado mudéjar, original del
siglo XV, sobre el altar mayor; otro cubriendo la nave
realizado durante la última restauración en 1982. Cuenta con
dos capillas, también restauradas a la manera mudéjar. A los
pies de la iglesia se encuentra la entrada principal con
interesante decoración isabelina de finales del XV o
principios del XVI, bajo un atrio. La torre tiene elementos
mudéjares enmarcando sus 20 vanos, 5 en cada cara.
Museo Picasso.
Colección Eugenio Arias.- Buitrago posee también un
interesante museo con las obras que reunió, y donó a
Buitrago, el que fuera peluquero e íntimo amigo de Picasso,
Eugenio Arias, hijo natural de Buitrago. El museo se
inauguró el 5 de marzo de 1985 y lo conforma una colección
de 60 obras del genial artista, casi todas con una
dedicatoria especial para su amigo Arias. Entre otras obras
contamos con cerámicas, grabados, bocetos, un
pirograbado...cuya temática también es variada, aunque
abunda la relacionada con el mundo taurino, por la afición a
las corridas de toros que tanto unía a los dos amigos en su
exilio francés.
Cruz
Procesional. Es la única obra de orfebrería
renacentista que conserva Buitrago. Es de plata dorada con
decoración típica de la época. Está fechada en 1546 y su
autor fue Iván Franci. Está expuesta en el Ayuntamiento.
Casas del
Bosque. Se trata de una interesante casa de campo
para recreo de los Duques del Infantado. Fue construida a
principios del siglo XVII basada en los modelos para las
villas italianas de Palladio, y en cierta forma está
relacionada con Villa Rotonda. No obstante el interés que
ofrece su arquitectura se halla actualmente en estado
ruinoso. Se encuentra a unos 2 ó 3 kilómetros de Buitrago,
en la finca de “El Bosque”.
Calvario.
Situado en la entrada del pueblo, dentro de los jardines del
Centro de Estudios “Sta. Mª del Castillo”.
Potro
de Herrar.
Único ejemplar de este tipo de construcción dedicada al
herraje de ganado bovino.
Rutas y caminos
Buitrago. Cerro de Cinco Villas
(Picazuelo 1.258 m.). En un paisaje donde la horizontalidad
es uno de los rasgos característicos, se alza el cerro de
Cinco Villas, que destaca por su altitud y cuya situación
estratégica le sitúa como un extraordinario balcón
panorámico sobre las distintas vertientes del Valle del
Lozoya.
Comenzamos nuestra senda en la Calle San
Lázaro (término municipal de Buitrago) para cruzar la
carretera que conduce a Mangirón y continuar en dirección
sur, hasta salir de la zona urbanizada “los Robles”.
En este punto, continuamos por una
amplia cañada en paralelo a la Nacional I, que nos conduce a
la Dehesa municipal de “Caramaría”. A la derecha dejamos los
cobertizos y unas instalaciones de manejo de ganado
compuestos por manga y corrales, cuyos pilares constituyen
obsoletas traviesas de olvidadas vías de tren.
En esta zona comienzan las primeras
laderas del Cerro y el ascenso progresivo hacia el
Picazuelo. Llegamos a una valla de piedra que delimita el
término de la Dehesa y la entrada al Collado de Cinco
Villas.
En la subida del último tramo
encontramos interesantes formaciones rocosas y observamos el
cambio producido en la vegetación; frente al roble que
predominó toda la dehesa, pinos que coronan la cima y
encinas que ocupan la ladera sur que se abre ante nosotros
según avanzamos por la pista forestal que hemos encontrado
al otro lado de la valla. El cambio de vegetación se produce
debido principalmente a las condiciones climatológicas; la
encina crece en las laderas más cálidas (terreno de solano)
y el roble melojo se adapta a climas más fríos, el pino en
este caso se debe a repoblaciones conducidas por la mano del
hombre.
Si continuásemos por la pista,
llegaríamos a las poblaciones de Cinco Villas, nosotros
giraremos a la izquierda para adentrarnos en el pinar que
nos conduce directamente al punto álgido del cerro, un punto
geodésico en el que se ha instalado un repetidor de
comunicaciones, cuyo alzado corta el cielo como una aguja
gótica.
Es en realidad un balcón paisajístico
impresionante, que domina el Embalse de Ríosequillo, el
término municipal de Buitrago, la cola del Embalse de
Puentes Viejas, la Presa del Villar, así como distintas
poblaciones que salpican el paisaje. Llaman la atención las
inmensas antenas parabólicas, símbolo de la era de las
comunicaciones, que permiten seguimientos vía satélite, y a
cuya estación se accede por la carretera de Gandullas.
El Picazuelo va quedando atrás y
comenzamos el descenso, reencontrando nuestras propias
huellas.
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Buitrago. Espadaña de la Trinidad. La ruta comienza al Norte del municipio
en el Puente del Arrabal, conocido popularmente como el
Puente Viejo. Construido entre los siglos XIV y XV este paso
se convertiría en uno de los nudos de comunicación más
importantes de la comarca. Por él pasa el trazado de la
Cañada Real Segoviana, y era paso obligado para acceder al
lavadero de lanas, también comunica el Arrabal llamado
Andarrío con la Villa.
Desde el puente, podemos observar la
evolución histórica del paso, a través de los trazados de la
Nacional I, en los que el Puente Viejo ha dado paso a
modernas construcciones con enormes vanos sobre el Río
Lozoya.
Cruzando el Andarrío, tomamos la
carretera que conduce a Villavieja, inmediatamente, y antes
de llegar al puente sobre la autovía, nos desviamos a la
izquierda para nuevamente coger una cañada. Esta cañada
cruza la gran carretera por unos pasos subterráneos para el
ganado, por dónde proseguimos. En determinadas estaciones,
este paso puede verse afectado por caudales de agua que
dificultan este acceso, en ese caso, seguiremos la carretera
de Villavieja hasta cruzar la autovía del Norte, e
inmediatamente giraremos a la izquierda para, con un pequeño
rodeo, poder retomar de nuevo la cañada.
El camino transcurre en su fase inicial
encajado entre muros de piedra que marcan el perímetro de
fincas particulares hasta llegar a un abrevadero dónde se
bifurca, tomando en este punto la opción de la izquierda.
Tras una suave bajada, cruzamos un pequeño arroyo no
excesivamente caudaloso, hasta llegar al Arroyo de los
Robles.
Al noroeste del pueblo, cerca ya del
límite con Villavieja, fue construido en 1.579 el Puente de
Calicanto por el Concejo de Buitrago, para facilitar el paso
por este vado hacia Valladolid, Segovia y Pedraza, camino
que conduce también a la ermita de la Santísima Trinidad, de
la que actualmente sólo se conserva la Espadaña. Cruzando el
puente y subiendo por una pendiente podemos contemplar desde
la valla de piedra los restos de la antigua iglesia, que se
encuentran en una finca particular.
Volveremos sobre nuestros paso cruzando
de nuevo por el puente, cuyo material de construcción le dio
nombre, hasta encontrarnos de nuevo con el arroyo. En este
punto tendremos la opción de continuar el proceso de ida, o
alargar la ruta, tomando el camino que se abre ante nosotros
a la izquierda.
Si hemos elegido la segunda, continuamos
por otra vía pecuaria dejando la Espadaña de la Trinidad a
un lado, y contemplando al fondo el imponente muro de la
presa de Ríosequillo.
Rodeados de tierra de pastos, el ganado
vacuno comparte territorio con abundantes cigüeñas, que han
elegido los fresnos para anidar, y que aumentan el censo
temporada tras temporada.
Continuamos la vía pecuaria hasta llegar
a unas instalaciones ganaderas particulares, rodeándolas,
retomamos la carretera de Villavieja, que descenderemos para
cerrar la ruta, pasamos junto a unas ruinas que bien
pudieron ser del lavadero de lanas del Señorío de los
Mendoza.
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